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El Club Carrefour y sus inútiles cupones descuento

Carrefour, como la mayoría de cadenas de hipermercados y supermercados, dispone de una tarjeta de cliente que a medida que vas comprando, acumulas un pequeño porcentaje de tus compras para que lo reinviertas allí cada cierto tiempo. Es la tarjeta Club Carrefour.

Y además, cada vez que realizas un compra, te entregan unos cupones de descuento para utilizar en las próximas compras, que pretenden fidelizar al cliente. Y a estos cupones les dedico hoy mi post.

Sistema de fidelización de Clientes de Carrefour

Este sistema de fidelización de clientes me parece muy acertado, pues potencialmente pueden crear el suficiente efecto reclamo para que vuelvas.

Pero el problema es que la mayoría de las veces, los cupones ofrecen descuentos sobre productos que no necesitamos, y por tanto Carrefour desperdicia la ocasión de fidelizarnos. Y es ahí donde creo que se equivocan.

Desaprovechando el canal

Para tener acceso a esas ofertas, al pasar por caja te solicitan la tarjeta Club Carrefour, y de esa manera asocian tu compra a tu perfil. Por tanto, Carrefour sabe perfectamente qué compramos y con qué frecuencia.

Si yo en todas mis compras me llevo siempre un determinado producto, ¿por qué no me hacen una oferta sobre esos mismos productos, que saben que son los que sí se los voy a comprar?. Haciéndolo así, las probabilidades de que la próxima compra vuelva, son mayores, pues querré aprovechar la oferta.

Y si sabes que cada mes compro un determinado producto, ¿por qué no me lo ofertan para que lo compre antes de tiempo? Y voy más lejos: si ellos detectan que yo he dejado de comprar un determinado producto que antes compraba asiduamente y que a ellos les interese que vuelva a comprar, ¿por qué no incentivan el que vuelva a comprarlo? Al final decidiré yo, pero está claro que despierta mucho mayor interés la oferta de un producto que consumo o he consumido habitualmente, que uno que no me diga nada.

Y rizando el rizo, también podrían saber qué vamos a necesitar a futuro. Por ejemplo, si yo empiezo a comprar con asiduidad pañales de recién nacido, podría significar que acabo de tener un hijo, por lo que podrían inferir qué cosas voy a necesitar a futuro (pañales de tallas mayores, toallitas, ropita, juguetes, etc…) y hacerme ofertas sobre ellas en función de la edad del bebé. O si por ejemplo empiezo a comprar comida dietética, podrían deducir que me he puesto a régimen, y hacerme ofertas relacionadas.

Si Carrefour dispone de toda esa información, ¿por qué no la utiliza para fidelizar realmente al cliente? Dejen de ofrecerme cosas que no necesito, y háganme ofertas interesantes.

Conclusión

Lo que quiero decir con todo esto es que creo que este sistema tiene un enorme potencial de fidelización de clientes, pero pienso que Carrefour lo está desaprovechando. Sus ofertas en los cupones parecen estar más basadas en las promociones que les realizan a ellos los propios productores y fabricantes, que en las necesidades reales de los consumidores. Y eso es un filón que están desperdiciando, pues tienen toda la infraestructura necesaria para acometerlo con éxito.

Surtidores “confusos” en estaciones de servicio BP

Estamos en una estación de servicio BP. Uno de estos dos surtidores es más caro que el otro. ¿Cuál diríais que es el más caro?

La palabra “plus” asociada al nombre de un producto, le confiere implícitamente un valor añadido con respecto al normal. ¿Qué combustible es entonces mejor? ¿El Diesel o el Diesel Plus? Pues BP nombra a su gasóleo normal como “plus“, y al que en teoría es mejor, sólo le pone una etiqueta con una leyenda que dice “ultimate“, pero deja desnuda la palabra “Diesel”.

¿Publicidad engañosa? Pues no estrictamente, pero no es evidente la diferencia entre ambos, y más de uno se habrá equivocado. El objetivo parece crear una confusión que les beneficia.

Demasiadas veces vemos prácticas como estas, en las que siempre sale perjudicado el consumidor.

La información al familiar en un servicio de Urgencias

Recientemente tuve que acudir al servicio de Urgencias del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, por un problema relativo a un familiar.

He de decir que el trato en dicho Hospital fue excepcional, pues cada una de las personas que nos trató, desde la recepcionista, hasta los médicos, enfermeras, camilleros, etc… todos, mostraron una exquisita educación, y sobre todo una enorme profesionalidad.

Pero dicho esto, quería comentar una cosa que no me gustó, y que creo que es algo común a todos los hospitales y clínicas de este país. Y es en relación a la información que reciben los familiares de los pacientes mientras están en la sala de espera.

No hay nada más desesperante que estar en una sala de espera de un hospital y no saber absolutamente nada de tu familiar. Es tan fundamental la comunicación en esos momentos, que creo fundamental la figura del informador en todos los servicios de Urgencias. Alguien que tenga conocimiento actualizado de cualquier actuación que se realice con los pacientes, y que informe proactivamente a los familiares, sin necesidad de que ellos le pregunten. Incluso informar cuando no haya novedades. A veces un “sigue en observación”, o un “está pendiente de hacerse tal prueba”, son suficientes para calmar la tensión de la espera.

En mi caso concreto, después de 3 horas de espera, me llamaron para decir que ya estaba todo resuelto. Y efectivamente, estaba todo, pero los nervios que pasé durante esas 3 horas, no se los deseo a nadie. Y esos nervios podrían haberse disipado si alguien me hubiera informado puntualmente de las cosas que iban sucediendo, y que desde el principio apuntaban a que no había ningún peligro para el paciente.

Sé que ese trabajo a veces lo desempeñan las personas que están en recepción, pero muchas veces es insuficiente, pues apenas tienen información, y su cometido suele ser otro. Además, si les preguntas, siempre tienes la sensación de ser un plasta pesado neurótico, y estar molestando al personal, cuando no debiera ser así.

Por supuesto que lo fundamental es la atención médica, pero creo que debemos empezar a cuidar también este otro tipo de detalles. Estamos en el siglo XXI, y en algo se tiene que notar.

La “delimitada” libertad de expresión en meneame.net

Hace poco analizaba en un post cómo era el usuario tipo en el portal de noticias meneame.net.

A modo de experiencia, me creé un usuario en este portal, y empecé a participar en él, votando noticias, realizando comentarios y valorando los comentarios de los demás. No envié ninguna noticia, pues no me fue necesario para mi experimento. (Por cierto, después de un tiempo participando en él, me he dado cuenta de que los comentarios son las esencia de este portal, cuando al principio pensaba que eran las noticias en sí).

Y tras mi experiencia, he llegado a una importante conclusión, y es que por el propio funcionamiento del portal, la libertad de expresión en meneame.net está delimitada si no piensas igual que el resto, y tiene un coste: quedarte fuera.

Como sabéis, meneame.net es un portal en donde la gente propone noticias, y los demás las votan y las comentan, de tal manera que en cada momento se forma una portada dinámica con noticias que interesan al colectivo, y que no tienen por qué ser las mismas que aparecen en los diarios generalistas. Funciona con algo que ellos han denominan el karma, que es algo así como tu reputación en el portal. Y el karma es algo que varía diariamente, en función de los comentarios que hayas hecho, de las votaciones que hayan hecho sobre tus comentarios, del éxito de las noticias que hayas enviado, de las que hayas votado… en fin, hay muchos elementos que influyen en ese cálculo. Cuanto más karma tienes, más “prestigio” tienes en el portal.

Pero ocurre una cosa: si tu karma disminuye considerablemente, vas perdiendo derechos en el portal. Primero no puedes votar comentarios de los demás, luego no puedes enviar noticias, y por último no puedes realizar comentarios. Por tanto, si quieres expresar tu opinión sobre un tema que difiera de la línea de pensamiento homogéneo del portal, pues sencillamente eres “aniquilado” del sistema. Empiezan a votarte negativamente, y tu karma empieza a bajar, hasta llegar a perder derechos, que equivale a ponerte una mordaza. Resulta que por expresar tu opinión, eres acallado.

Eso crea además el efecto “tarjeta amarilla”. Puedes seguir votando noticias, y poco a poco recuperarás el karma, pero antes de volver a hacer un comentario que difiera de la línea de ese colectivo, si quieres seguir participando en él, te lo piensas dos veces. Y lo más normal es que no vuelvas a entrar ahí, pues pienses que no merece la pena. A más de uno le ha pasado. Eso en mi pueblo se llama coartar la libertad de expresión. A mí me ha pasado, y ya no vuelvo.

Y no culpo de ello a los usuarios, que son libres de expresarse como quieran, y de votar negativamente a lo que consideren. El problema es del portal en sí. Su política de karma es “represora”. Han creado un sistema endogámico, de tal manera que el que no piense de una forma más o menos homogénea al grupo, es rechazado. Y probablemente no lo hayan hecho así a propósito. Simplemente es el resultado de su idea. Por ello tampoco les culpo.

Y es una pena. El portal funcionará muy bien, pero la gente que no piense como ellos, apenas tiene voz. Pueden expresarse una vez, pero no tendrán una segunda oportunidad. Por eso el usuario tipo meneame es tan homogéneo: porque el sistema no permite que nadie lo altere.

Cambio radical de estrategia en Pepsi, con la “Pesi” de Torres, el de “Fuenla”

Hacía tiempo que no veía un anuncio de Pepsi en la televisión. O al menos, ninguno que recientemente se me haya quedado en la memoria. Pero acabo de ver este spot, que reconozco que me ha hecho mucha gracia:

Pesi“, sí señor, reivindicando sus raíces de “Fuenla“.

Como toda última campaña social publicitaria que se precie, le acompaña una web específica con nombre rimbombante, www.lodigascomolodigas.com, y cómo no, el correspondiente grupo chorra en Facebook: “Yo también digo ‘Pesi’ como Fernando Torres. ¿Y tú?“.

Lo único que no me cuadra en este anuncio, es el mensaje final “Lo digas como lo digas, ahorras“. Es como si Pepsi hubiera renunciado a la carrera de la calidad y a la competencia directa con Coca-Cola, para hacerse un hueco entre los refrescos de cola de marca blanca (Día, Hacendado, Carrefour…). Hasta ahora nunca había visto un anuncio de Pepsi o de Coca-Cola en el que se hiciera mención al precio, y que se mostrase esa característica como estímulo de venta.  Será la crisis, que está removiendo cimientos…

Desde mi punto de vista es un error esta nueva estrategia. Pepsi está muy bien posicionada en un determinado segmento (refrescos de cola), y este movimiento puede dejarle en tierra de nadie. Es posible que a corto plazo se incrementen sus ingresos, pero a medio y largo plazo puede ser un suicidio. El hecho además de relacionar su producto con “Fuenla“, no hace más que reforzar sus intenciones de hacerse un hueco en las marcas blancas. Ellos tendrán la información financiera que les haya llevado a tomar esa decisión, pero bajo el punto de vista de un consumidor, es un craso error. Ya no es tan “in” tomarse una Pepsi. Allanado el camino a Coca-Cola.

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