Uno puede haberse comprado el más moderno de los televisores del mercado, de esos que rebosan pegatinas por todas partes con sus orgullosas características (Full HD 1080, HDMI, etc…), pero cuando lo conectas, y muestras el Teletexto, aparece esa horrible pantalla anacrónica de 16 colores, que nos recuerda a la maravillosa época del Spectrum.

Me cuesta creer que con todos los avances tecnológicos que ha habido en el mundo, en plena era de la TDT, sigamos manteniendo un sistema obsoleto, antiguo y con tan pocas posibilidades. Son más de 20 años los que lleva conviviendo con nosotros, y su supervivencia en esta época merece un estudio. Voy a intentar analizar las causas de esta supervivencia.
- En primer lugar, es fácil de leer. El contraste de colores, letra cyan con fondo negro, favorece la lectura sin cansancio.
- Obliga a la capacidad de síntesis en las noticias: sólo permite 32 caracteres en el titular, y unos pocos más para el cuerpo de la noticia. Eso obliga a escribir lo justo, sin florituras. No debe ser fácil resumir ciertas noticias en tan poco espacio. Me gustaría conocer la opinión de algún editor de Teletexto.
- Navegación sencilla, aunque a veces y según el televisor, algo lenta.
- Fácil de usar: los que aún se resisten a entrar en Internet, ven el teletexto como la única forma de estar informado online de una manera sencilla. Hasta el más torpe se desenvuelve con soltura por el teletexto.
- Es gratis: para conectarse a internet, es necesario tener contratado el servicio. Para ver el teletexto, sólo necesitas una tele. Es gratis conectarte.
- Gran apoyo para las personas sordomudas, que les permiten seguir ciertos programas con subtítulos. De hecho, este fue el origen del teletexto.
- Obliga a los editores y publicistas a extremar su creatividad, para crear gráficos en pantallas de texto de 40×25. Vean estos ejemplos:


En definitiva, creo que le queda larga vida al teletexto, y su evolución natural será convertirse en una web, como otras tantas, perdiendo parte de su encanto… Nos quedará el recuerdo para los nostálgicos.

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