Hay una palabra que últimamente está de moda en internet: crowdsourcing.

Fotografía de PictFactory
Básicamente se trata de plantear un problema a la multitud, y que sea ella quien nos dé las posibles soluciones. ¿A cambio de qué? A cambio de algún estímulo, que no tiene por qué ser monetario. Es como un outsourcing, en donde la empresa contratada es el resto del mundo.
Pongamos un ejemplo: si yo quiero desarrollar el logotipo de mi empresa, establezco públicamente las condiciones, y espero propuestas. El que quiera participar, envía sus sugerencias, y al final el que propone decide el que más le gusta. ¿Qué ganamos?
- Para empezar, no nos atamos con ninguna agencia. A veces la mejor idea no está en la mejor agecia, sino en un particular que en un momento determinado, ha tenido una idea brillante.
- Podemos tener muchas aportaciones de gente muy diversa.
- El coste es muy inferior, ya que no requiere ninguna contratación previa. Tú estableces el precio, y el que quiera participar, es porque lo acepta.
- Tienes resultados muy rápidamente. La gente suele participar muy activamente en estas iniciativas.
- Se crea una sinergia entre los participantes, pues opcionalmente se pueden ver las propuestas de otros participantes que te pueden hacer reflexionar sobre nuevas ideas.
Hay una empresa española que ha implementado este sistema, y de momento tiene muy buena pinta. Se llama 12designer, y en ella podemos ver algunos ejemplos de lo que estoy hablando.
No creo que tardemos mucho en ver aplicado este sistema a las grandes compañías. Es la agencia del siglo XXI. Es la Agencia 2.0

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