Archivos para 26 febrero 2010

¿Por qué sigue existiendo el FAX?

Hace un par de días, realizando una gestión personal, me solicitaron el envío de un FAX como parte del proceso. Pedí si era posible enviar un correo electrónico, o una carta certificada, y me contestaron que no, que sólo se podía hacer por FAX.

Parece mentira que en pleno siglo XXI, con el grado de penetración de internet en la sociedad, siga existiendo el FAX. Me parece un procedimiento absolutamente obsoleto, y me cuesta crear que aún existan organizaciones que lo utilicen como única forma de interactuar con los usuarios.

A mi entender, el uso del FAX hoy en día debiera ser algo opcional, debiendo ofrecer como alternativa otras opciones, como el correo electrónico. Los motivos por los que creo que es un sistema obsoleto, son los siguientes:

  • La gente no suele tener un FAX en casa. Siempre que hay que enviar un FAX, tienes que hacerlo o bien desde tu oficina, con la consiguiente sensación de que estás haciendo algo malo, o bien en un sitio de esos que pagas y te lo envían.
  • El proceso es engorroso. Siempre que he tenido que enviar un FAX, he tenido la sensación de que lo estaba haciendo mal. Metes la hoja, tecleas el número, empieza a hacer ruiditos, acaba de enviarlo y no sabes si lo ha enviado o no, tienes que esperar a que te llegue una confirmación… En fin, demasiados elementos de incertidumbre.
  • La calidad del escaneado suele dejar mucho que desear. O al menos los que yo he utilizado.
  • Una Ley de Murphy, que no sé si existe, pero que me la invento: “La duración del papel del FAX es proporcional a la urgencia que tengas de utilizarlo“. Vamos, que siempre se te acaba el papel cuando más lo necesitas.
  • Y lo peor, es que a veces te contestan al cabo de un rato a ese mismo número de FAX. Si lo has enviado desde la oficina, esa respuesta la leerá toda la oficina, pues uno no va a estar pendiente todo el tiempo esperando en la maquinita a ver si llega algo. Y si lo has enviado desde un centro pagando, pues peor, porque ni te enterarás.
  • Siempre que envío un FAX me queda la duda de si verdaderamente ha llegado a su destino. Además, tengo la sensación de que cuando lo hago, aunque haya llegado correctamente, no lo va a leer la persona a la que va dirigido, y pueda quedar traspapelado. En mi oficina me he encontrado alguna vez algún FAX que nadie hace caso, y que se acaba perdiendo.

Pienso que el FAX ha sido útil durante un tiempo, pues no había otras alternativas para enviar documentos al instante, pero hoy en día, apenas tiene sentido. Sólo le veo ese sentido en tres casos:

  • Envío como burofax, que es un envío que tiene carácter legal, pues ante un juez se puede demostrar que se ha enviado y recibido. Aunque no tiene por qué ser precisamente un FAX este servicio.
  • Como método alternativo para personas reacias a las nuevas tecnologías. Pues eso, lo comentado, como servicio alternativo, pero nunca como servicio único.
  • Si quieres entorpecer un procedimiento. Por ejemplo, para solicitar la baja de un servicio. Cuantas más trabas pongas, más difícil será que el usuario se dé de baja. Y creo que en la mayoría de los casos, se sigue usando por este motivo. El que le vea sentido, no significa que me parezca deleznable.

ONO: la publicidad efectiva de “barrio”

Hace unos días me topé con este anuncio en la calle:

El texto dice: “En este barrio tienes 50Mb reales con la fibra óptica de ONO”.

Esto es lo que yo denomino publicidad efectiva de barrio. Por mucho que las compañías de telecomunicación te ofrezcan cada vez más ancho de banda, luego, a la hora de la verdad, siempre te dicen aquello de “lo siento, pero en su zona aún no tenemos disponible esa velocidad“. Y ese mensaje ha calado tanto en la sociedad, que ya nunca te crees las capacidades que te ofrecen.

Por eso, al ver este anuncio, me ha parecido sencillamente genial. Es simple, directo, sin imágenes que distraigan ni te intenten seducir por otros sentidos…, y con un mensaje claro:  ”Aquí sí tienes 50Mb reales“. El público objetivo, también claramente definido: los habitantes o futuros habitantes de ese barrio que quieran acceso rápido a Internet. Más claro y directo, imposible.

Creo que ONO ha sabido entender ese problema de credibilidad que están teniendo las compañías de su sector, y ha apostado por esta línea de publicidad de barrio. Un 10 a los creativos.

Cambio radical de estrategia en Pepsi, con la “Pesi” de Torres, el de “Fuenla”

Hacía tiempo que no veía un anuncio de Pepsi en la televisión. O al menos, ninguno que recientemente se me haya quedado en la memoria. Pero acabo de ver este spot, que reconozco que me ha hecho mucha gracia:

Pesi“, sí señor, reivindicando sus raíces de “Fuenla“.

Como toda última campaña social publicitaria que se precie, le acompaña una web específica con nombre rimbombante, www.lodigascomolodigas.com, y cómo no, el correspondiente grupo chorra en Facebook: “Yo también digo ‘Pesi’ como Fernando Torres. ¿Y tú?“.

Lo único que no me cuadra en este anuncio, es el mensaje final “Lo digas como lo digas, ahorras“. Es como si Pepsi hubiera renunciado a la carrera de la calidad y a la competencia directa con Coca-Cola, para hacerse un hueco entre los refrescos de cola de marca blanca (Día, Hacendado, Carrefour…). Hasta ahora nunca había visto un anuncio de Pepsi o de Coca-Cola en el que se hiciera mención al precio, y que se mostrase esa característica como estímulo de venta.  Será la crisis, que está removiendo cimientos…

Desde mi punto de vista es un error esta nueva estrategia. Pepsi está muy bien posicionada en un determinado segmento (refrescos de cola), y este movimiento puede dejarle en tierra de nadie. Es posible que a corto plazo se incrementen sus ingresos, pero a medio y largo plazo puede ser un suicidio. El hecho además de relacionar su producto con “Fuenla“, no hace más que reforzar sus intenciones de hacerse un hueco en las marcas blancas. Ellos tendrán la información financiera que les haya llevado a tomar esa decisión, pero bajo el punto de vista de un consumidor, es un craso error. Ya no es tan “in” tomarse una Pepsi. Allanado el camino a Coca-Cola.



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